Casi todos los negocios locales tienen ya una lista de clientes, aunque no la llamen así: correos de facturas, formularios de contacto, gente que preguntó por WhatsApp y acabó comprando. Es el activo digital más barato de explotar y el que más se desaprovecha, porque no depende de ningún algoritmo ni de pujar en una subasta.
Un seguidor en redes es una audiencia alquilada: la plataforma decide a cuántos de ellos te muestra y puede cambiar las reglas cuando quiera. Un contacto en tu lista es tuyo. Puedes escribirle cuando tenga sentido para él, sin pagar por cada envío y sin que un cambio de algoritmo te deje sin visibilidad de un día para otro.
Señales de que la estás desaprovechando:
Una lista pequeña y bien segmentada vende más que una lista grande a la que nadie escribe.
Esto es lo que trabajamos en nuestro servicio de email marketing: ordenamos la lista, montamos la secuencia de bienvenida y dejamos los envíos automáticos funcionando antes de plantearte enviar nada más.
¿Tienes una lista de clientes sin usar?