Una landing page —o página de aterrizaje— existe para una sola acción: pedir presupuesto, reservar, descargar o comprar. Todo lo que no empuje hacia esa acción sobra, incluido el menú de navegación.
Esa es la diferencia real con una página de servicio de tu web. La página de servicio está pensada para posicionar en búsquedas orgánicas y resolver dudas de alguien que está explorando. La landing recibe tráfico dirigido, casi siempre de pago, y su único trabajo es convertirlo antes de que se vaya.
Por eso funcionan en pareja con las campañas de Google Ads y de redes: el mensaje del anuncio y el de la página tienen que coincidir. Cuando no coinciden, el visitante siente que se ha equivocado de sitio y rebota, y encima Google penaliza esa incoherencia subiéndote el coste por clic.
Cuando una landing no funciona, el motivo casi nunca es el diseño. Suele ser una de estas cuatro cosas, y todas se detectan antes de gastar más presupuesto.
La más frecuente es la incoherencia con el anuncio: prometes una cosa y la página habla de otra. Le sigue pedir demasiado —un formulario de ocho campos para un primer contacto—, y el exceso de salidas: menú completo, enlaces al blog, redes sociales en la cabecera.
La cuarta es no medir. Sin conversiones bien configuradas no sabes si la landing convierte al 2% o al 9%, y sin ese dato cualquier decisión es una opinión.
Una landing bien hecha tiene una sola oferta y una sola acción; el precio depende de si hay que redactar y diseñar desde cero.
No trabajamos con tarifas cerradas: no cuesta lo mismo para un emprendedor, un comercio local, una pyme o una tienda online. Te preparamos un presupuesto a medida y sin compromiso, con lo que incluye y los plazos.
Si el tráfico es orgánico y la persona está explorando, tu página de servicio es el destino correcto. Si pagas por cada visita y buscas una acción concreta, una landing rinde más porque elimina las salidas.
Una por oferta o por público diferenciado. Si anuncias tres servicios distintos, tres landings: cada una responde a lo que prometía su anuncio. Mandar los tres a la misma página diluye el mensaje y sube el coste por conversión.
Entre una y dos semanas si la oferta está clara y el contenido disponible. Es bastante más rápido que una web completa porque es una sola página, aunque el trabajo de mensaje y estructura es igual de importante.
Se puede, pero no es su función. Una landing de campaña suele ir sin indexar para no competir con las páginas de tu web. Si lo que quieres es tráfico orgánico, lo correcto es una página de servicio trabajada con SEO.
Mostrar dos versiones de la página al mismo tráfico para ver cuál convierte mejor. Necesita volumen: con pocas visitas al mes las diferencias son ruido, no señal. Por debajo de unas cientos de conversiones, es mejor centrarse en corregir lo evidente.
Son servicios distintos. La landing es el destino; la campaña que trae el tráfico se gestiona aparte, en publicidad online. Funcionan mejor juntos, porque el mensaje del anuncio y el de la página se diseñan a la vez.