La diferencia principal es la propiedad. En plataformas cerradas tipo Wix o Squarespace tu web vive dentro de su sistema: si dejas de pagar, desaparece, y migrarla a otro sitio significa rehacerla. Con WordPress los archivos y la base de datos son tuyos y puedes llevártelos a cualquier hosting.
La segunda es el techo. Un maquetador cerrado cubre bien una web sencilla, pero en cuanto necesitas una tienda, un idioma más, reservas o integrar tu CRM, te topas con los límites del sistema. WordPress crece contigo sin obligarte a empezar de nuevo.
La tercera es el SEO. WordPress da control total sobre títulos, estructura, datos estructurados y redirecciones. No es que posicione solo —eso es un mito—, pero no te pone obstáculos donde otros sí.
WordPress se actualiza con frecuencia, igual que sus plugins. Es bueno —así se corrigen fallos de seguridad—, pero implica que una web desatendida se degrada: aparecen incompatibilidades, se rompen formularios y aumenta el riesgo de intrusión.
Un sitio sin mantenimiento durante un año es el caso más habitual de web hackeada que nos llega. No por ser WordPress, sino por tener plugins sin actualizar durante meses.
Puedes encargarte tú —te dejamos documentado cómo— o contratarlo con nosotros. Lo que no recomendamos es dejarlo sin hacer.
Con Elementor y un tema ligero, el coste depende sobre todo del número de páginas y de si hay que redactar el contenido.
No trabajamos con tarifas cerradas: no cuesta lo mismo para un emprendedor, un comercio local, una pyme o una tienda online. Te preparamos un presupuesto a medida y sin compromiso, con lo que incluye y los plazos.
Sí, si se mantiene. La mayoría de webs comprometidas lo están por plugins sin actualizar durante meses, no por fallos del núcleo. Con actualizaciones al día, copias de seguridad y contraseñas fuertes, el riesgo real es bajo.
Sí, es una de las razones por las que lo usamos. Puedes cambiar textos, imágenes y crear páginas nuevas desde el panel, sin tocar código. Al entregar hacemos formación y te dejamos documentado lo básico.
Para una web sencilla que no va a crecer, una plataforma cerrada puede bastar. Para un negocio que quiere posicionar, añadir servicios o vender online, WordPress gana por dos motivos: la web es tuya y no tiene techo funcional.
Los mínimos. Cada plugin añade código que cargar y mantener. Lo habitual en una web corporativa son entre cinco y ocho, contando SEO, seguridad, caché y formularios. Si alguien te instala treinta, ahí tienes media explicación de por qué la web va lenta.
Depende de dónde esté. Desde otro WordPress la migración es directa. Desde una plataforma cerrada hay que reconstruir, aunque los contenidos se aprovechan. En ambos casos montamos las redirecciones para no perder el posicionamiento ganado.
Sí, con WooCommerce. Es un proyecto distinto por complejidad —catálogo, pagos, envíos, impuestos— y lo tratamos aparte en tiendas WooCommerce.
5 preguntas antes de aceptar un presupuesto de diseño web.